By Gonzalo Torrente Ballester

Los gozos y las sombras es ­,una de las más logradas empresas de los angeles narrativa española contemporánea­, se articula en torno a las tensiones y conflictos que genera en Pueblanueva del Conde el enfrentamiento entre los angeles Galicia feudal, atenazada por l. a. decadencia, y los angeles sociedad moderna que comienza su impossible to resist as

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Contra el viento del norte

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Los Conflictos del Siglo XX: La Segunda Guerra Mundial

En esta serie, conformada por seis t#237;tulos, el lector encontrar#225; los hechos hist#243;ricos m#225;s significativos del mundo contempor#225;neo desde l. a. Primera Guerra Mundial hasta nuestros d#237;as. Es esta una obra deconsulta, especialmente dise#241;ada para todos aquellos que no s#243;lo deseen conocer en detalle el desarrollo cronol#243;gico y armamentista decada uno delos conflictos, sino tambi#n, y quiz#225;s lo que es m#225;s importante a#250;n, entender las causas de estos enfrentamientos entre los distintos pueblos y Estados ysus repercusiones enla geopol#237;tica real.

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Alguien objetaba: A mí que me doblen el jornal, y ya verán. A ti que te hagan propietario de los barcos a través del Sindicato, y entonces ya veremos tú y yo. -Los barcos son de la Vieja. -¿Pensáis que lo serán eternamente? Carlos dejó de escuchar. Se deslizó por la acera, pegado a las paredes. Más adelante, la calle, oscurecida, se iluminó: los faros del astillero alumbraban desde los postes altos, y en algún lugar un canalón movido por el viento hacía estridentes ruidos. Llegó a casa de Cayetano.

No puedo. Sólo tengo ganas de morir. Ande, otro sorbito. Olvidada de la contaminación, Rula se había sentado en la cama y sostenía ahora la taza. -¡Hija mía! ¡Qué buena eres! Tomó por fin el café. La ayudaron a sentarse, le rellenaron de almohadones el espacio entre espalda y cabecera. Entornaron las maderas de la ventana, porque la luz empezaba a molestarle. -Estoy un poco más confortada. Y voy a preveniros, por lo pronto, contra los actos que se anuncian de una misión. Empezarán con un rosario de penitencia el Miércoles de Ceniza.

Carlos le dio las gracias. Dijo que un paseo nocturno, de vez en cuando, no le venía mal. Estaba encendida la chimenea, y, cerca de los asientos, lucían dos estufas eléctricas. Encima de la mesilla había una bandeja con el servicio de café. Cayetano prendió la llama del infernillo. -He preferido hacerlo yo mismo para que no nos molesten. -Es muy buena esa cafetera. Doña Mariana me ha regalado una igual. Hace un café excelente. Cayetano le miró con fijeza inquisitiva. -¿La quieres mucho? -preguntó.

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