By Mario Vargas Llosa

A singular which considers the case of Peru and the repression of scholars through the Odría dictatorship. via a sophisticated net of personal lives, the writer analyzes the psychological and ethical mechanisms that ruled strength and the folk at the back of it.

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Contra el viento del norte

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Los Conflictos del Siglo XX: La Segunda Guerra Mundial

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Tanto esperar tengo una confusión terrible, no me acuerdo nada de lo que estudié. -Repasemos un poco, si quieres -dijo Santiago-. ¿Qué te asusta más? -Historia Universal -dijo Aída-. Sí, vamos a hacernos preguntas. Pero caminando, así estudio mejor que sentada ¿tú no? , había un pequeño patio con menos gente al fondo del local. Cerró los ojos, vio la casita estrecha, limpia, de muebles austeros, y vio las calles del rededor y las caras ¿recias, dignas, graves, sobrias? de los hombres que avanzaban por las veredas embutidos en overoles y sacones grises, y oyó sus diálogos ¿solidarios, parcos, clandestinos?

Quiero servirte -murmuró Espina-. Dime qué puedo hacer por ti. -Dame movilidad para regresar a Chincha -susurró Bermúdez-. El jeep, un pasaje en colectivo, lo que sea. Por este paseíto a Lima puedo perder un negocito interesante. -Estás contento con tu suerte, no te importa llegar a viejo de provinciano y sin un medio -dijo Espina-. Ya no eres ambicioso, Cayo. -Pero todavía soy orgulloso -dijo Bermúdez, secamente-. No me gusta recibir favores. ¿Eso es todo lo que querías decirme? El coronel lo observaba, como midiéndolo o adivinándolo, y la sonrisita cordial que había estado flotando en sus labios se esfumó.

Pero fue así, don. Le llamaría la atención su manerita de caminar o algo, hay quien prefiere los animalitos chuscos a los finos dicen. Pensaría la trabajo, mojo y la dejo, y ella se daría cuenta que el blanquito babeaba por ella y pensaría dejo que me trabaje, dejo que moje y lo cojo. El caso es que don Cayo cayó, don: ¿qué se le ofrecía? El Teniente abrió los ojos, se puso de pie de un salto. -Disculpe, me quedé dormido -se pasó la mano por la cara, tosió-. ¿El señor Bermúdez? Junto a la horrible mujer había un hombre de cara reseca y ácida, cuarentón, en mangas de camisa, con un maletín bajo el brazo.

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